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La rusofobia es un prejuicio que a veces tiene la gente sin darse cuenta, es por tanto inconsciente, como el racismo o cualquier otro tipo de xenofobia. Pero en la actualidad, muchos medios de comunicación la propagan a conciencia. Se trata de ir creando en el ciudadano un poso de sentimiento negativo hacia todo lo ruso, los rusos y sus costumbres. Influenciados por decenios de películas de Hollywood, donde los rusos siempre son muy mala gente y alcohólicos, se han llegado a implantar en la sociedad española, esos clichés.

La OMS emitió un ambicioso informe en 2018 sobre la situación mundial real del consumo de alcohol, las consecuencias del mismo, tanto a nivel de salud pública como de otro tipo de problemas sociales asociados y las políticas estatales para su manejo, el «Global Status Report on alcohol and Health 2018». En la página 345 del citado estudio, podemos ver la relación de países europeos por orden alfabético y su consumo total anual de alcohol por habitante. Si nos fijamos en Francia, veremos que tiene un consumo de 12,6 litros al año, Alemania 13,4, Bulgaria 12,7, Irlanda 13, Letonia 12,9, Lituania 15, Luxemburgo 13, Portugal 12,3, Moldavia 15,2, Eslovenia 12,6, Rumanía 12,6, Lituania 15. Todos esos países tienen un consumo de alcohol superior a Rusia, que se sitúa en 11,7 litros de alcohol por habitante y año. Si no me fallan las cuentas, hay 13 países europeos que presentan un mayor consumo neto de alcohol per capita que Rusia. Sin embargo, las películas americanas y la propaganda han conseguido que creamos que Rusia es el país del alcoholismo.

El titular no hace sino incidir en esos prejuicios xenófobos y apuntar hacia algo malo sobre Rusia, para «apuntalar» el prejuicio, hacerlo mayor si cabe, y contribuir con su granito de arena a esta particular xenofobia. Es cierto que la patinadora dice esa frase. Ella es portadora de los prejuicios también, claro. Pero dice otras cosas buenas sobre Rusia que el periodista omite, para titular el artículo con la frase en cuestión: «Aquí en Rusia, hasta hace unos días estaban abiertos los locales de bebidas alcohólicas»

Por cierto, en España nunca los han cerrado, sencillamente porque aquí el alcohol se vende en supermercados, gasolineras, kioskos o verdulerías…

En otro orden de cosas, dice la patinadora que en Rusia no tienen tan asimilado el peligro del coronavirus y que no sabe como van a aplanar la curva. Y 20 minutos enfatiza la expresión en negrita. Ya no recuerdan que el 30 de enero ellos mismos publicaron que Rusia había cerrado la frontera con China, no tenían ningún caso y aún faltaban 40 días para el famoso 8 de marzo aquí en Madrid, a cuyos actos acudió la patinadora y por eso al regresar a Moscú la confinaron los rusos malotes, que «no tenían asimilado el peligro».

Pueden ver la entrevista en su formato original en el periódico 20 minutos aquí

Pueden descargar el citado informe de la OMS aquí.

Sara Hurtado: «Aquí en Moscú hasta hace unos días estaban abiertos los locales de bebidas alcohólicas”

DAVID SÁNCHEZ DE CASTRO14.04.2020 – 07:04H

  • La patinadora Sara Hurtado está aislada en su casa de Moscú desde el 9 de marzo, por un viaje relámpago a España.
  • Contar con el apoyo de su principal patrocinador está siendo clave para sobrevivir económicamente estos días.

Sara Hurtado (Madrid, 1992) lleva desde 2016 viviendo en la cuna del patinaje sobre hielo mundial: Moscú. Allí forma parte de uno de los mejores clubs posibles, se entrena con los más altos estándares de exigencia y los resultados están ahí: campeona de España siete veces, 12ª en los Juegos Olímpicos de Pyeongchang 2018… Antes con Adrián Díaz y ahora con Kirill Jaliavin, la madrileña es la punta de lanza femenina del patinaje español.

SARA HURTADO MARTÍN

  • 3 de noviembre de 1992

Siete veces campeona de España.

El hielo de Sara se resquebrajó hace unas semanas, cuando recibió una mala noticia a 4.000 kilómetros de Moscú, en su Madrid natal: su padre y su padrino se habían contagiado, aunque ya han pasado lo peor y están bien. Su vitalidad y sentido del humor le permitieron salir adelante y ahora sólo espera volver a una pista y reencontrarse con su inseparable Kirill Jaliavin, su compañero.

Priviet, Sara. ¿Cómo se encuentra?

Bien, bueno, no está siendo fácil, pero estoy bien. La primera dificultad que tengo es tener que estar en Rusia para entrenarse, y encima ahora que la situación de España parece que va para largo… Fíjate, las pistas de hielo funcionan como morgues… Por mucho que quiera volver a España, sé que si vuelvo no vamos a tocar hielo hasta septiembre como muy pronto. Eso para nosotros sería bastante malo. Nuestra temporada debería empezar en septiembre. No me queda otra opción: o me quedo aquí esperando, o doy la temporada por perdida. Dentro de lo malo, sé que estar aquí es lo menos duro. No sólo por el número de afectados, sino porque sé que aquí estoy aislada y sola. Sé que es difícil, pero estoy acostumbrada a vivir sola.

¿Es pesado estar tanto tiempo sin salir?

El hecho de estar en mi casa no es lo que se me hace más pesado, sino no estar entrenando, no tener contacto con mis compañeros… De hecho, hay días que si no mando un audio por whattsapp, no emito ni un sonido (risas). Tengo contacto con gente, porque les escribo, pero si no les mando un audio, no emito ningún sonido por mi boca. Eso me ha alucinado, lo de irme a la cama y decir: ‘Sara, hoy no has dicho ni una palabra’ (risas).

«Hay días que si no mando un audio por whattsapp, no emito ni un sonido»

El pasado día 9 hizo un mes exacto que está de cuarentena…

Sí, es verdad. El día 9 llegué de Pontevedra de hacer el ‘Tour Universo Mujer’. Fíjate, de venir de un viaje tan bonito por el Día de la Mujer, todo rodeado de deporte… Fue un viaje muy especial. Hubiese ido de todas formas, pero es verdad que fue por volver de un país infectado por lo que tuve que autoaislarme 14 días. Así lo mandaba el gobierno de Moscú: todos los que viniéramos de países infectados, teníamos que autoaislarnos. Nada más aterrizar, recibí la noticia. Me puse a escribir a todo el equipo del ‘Tour Universo Mujer’ para decirles: ‘Chicos, del pulpo he pasado al aislamiento y a empezar a abrir latas’. (risas)

¿Qué tal con las autoridades rusas? No deben ser fáciles…

Aquí a los deportistas se les trata muy bien. El mundo del deporte aquí es la élite de la sociedad. Siendo deportistas, y estando en el equipo en el que estoy y con los entrenadores que estoy que son muy conocidos y valorados, sé que teniendo su apoyo y ayuda, y su nombre detrás del mío, no voy a tener ningún problema. Pero con Rusia hay que tener mucho cuidado y tener toda la información lo más claro posible. Nunca sabes por dónde van a salir, cuestiones abiertas que si no las aclaras, puedes tener un problema. Es lo último que quiero: tener problemas con las autoridades rusas me puede poner en una situación muy complicada para los próximos años poder seguir entrando. He tenido mucho cuidado de hablar con la embajada, con el consulado, con mis entrenadores haciendo de traductores para enterarme bien… 

Tengo suerte también de contar con la información de primera mano porque el doctor del equipo ruso siempre viene a la pista, y nos está echando una mano. A mí me dice: “Mira, Sara, esta es la situación, cuídate mucho, come esto para reforzar tu sistema inmunitario…”. Ese tipo de cosas me están ayudando mucho. Con mi equipo estamos haciendo piña.

Sin un sueldo y sin poder trabajar, ¿de qué vive? ¿Qué ingresos tiene?

Es una situación que impone bastante. Sobre todo qué va a ser en los próximos meses y cómo vamos a subsistir. Yo tengo el apoyo increíble de Iberdrola, porque siendo embajadora de ellos y lo que han podido darme este año, es algo que me va a hacer sobrevivir. Ahora mismo esa ayuda se vuelve imprescindible. Ya no solo para desarrollar mi carrera deportiva y poder entrenarme, sino porque ahora es algo completamente decisivo. Si no tengo su ayuda, tendría que coger mis patines y volverme. Ojalá no se llegue a esa situación. Podría darse, porque todas las becas están pendientes de un hilo. Alejandro Blanco: «Tener fechas para los Juegos Olímpicos da tranquilidad»

Nos tranquilizó bastante escuchar a Alejandro Blanco decir que el programa ADO sigue adelante y no se va a cancelar. Eso nos da también tranquilidad a muchísimos deportistas que dependemos de ese tipo de becas. Ahora mismo el apoyo de Iberdrola me está suponiendo un respiro, no sólo por el apoyo económico, sino porque están muy pendientes de mí, me están llamando para interesarse y dándome apoyo moral y psicológico. Sabes que están allí por algo más que por apoyar al deporte femenino, y que sus intenciones son reales y honestas. De hecho, encargué una máquina de cardio para mi casa, y se va a encargar Iberdrola de reembolsarme. Voy a ser capaz de entrenarme mucho mejor en casa.

¿Cómo hace para entrenarse en casa? Un futbolista puede tener un balón, pero usted no tiene una pista de hielo en casa, ¿no?

Está siendo un poco gracioso, sí. Tiro de creatividad. Hago mis tablas, que me manda el preparador físico a diario que tenemos que seguir a diario. La forma física la podemos mantener, pero las sensaciones en el hielo, con tu pareja… Eso está en ‘stand by‘. Estamos haciendo trabajo de visualización. Te pones vídeos de tus programas o te tomas tu tiempo de meditación y te concentras en esa sensación de tus entrenamientos, y esa sensación corporal. Pero claro, no tiene nada que ver. El hielo, el estar en pareja… Es un trabajo tan específico e intenso, que lo necesitas. ¡Yo necesito a Kirill! Le necesito para entrenar. Yo estoy trabajando el tronco superior y el tronco inferior, pero me falta el tronco Kirill (risas). Hacemos lo que podemos con lo que tenemos.

«La forma física la podemos mantener, pero las sensaciones en el hielo, con tu pareja… Eso está en ‘stand by'»

¿Hablas mucho con Kirill estos días? Será un apoyo clave estos días…

Estamos en contacto, porque nos vamos pasando las rutinas físicas y nos comentamos la jugada en plan: ‘¡hoy tengo agujetas hasta en las cejas!’ (risas). Además, él ha aprovechado a sacar el carnet de conducir cuando aún se podía mover en la ciudad. Nos vamos preguntando qué tal nos va.

Anímicamente, ¿ha tenido algún bajón?

Yo pasé unos días bastante duros hace una par de semanas. Mi padre y mi padrino dieron positivo y me llevé un susto bastante grande. Están bien, ¿eh? No han tenido problemas respiratorios serios, sólo mucha fiebre y que estaban muy cansados. Mi padre lo pasó en casa, pero mi padrino sí tuvo que ser ingresado. El Palacio de Hielo de Majadahonda ya está habilitado como morgue

Fue un cumulo de todo. El ver que Majadahonda se convertía en morgue también fue muy fuerte. El sitio más adorado para mí, el más pegado a mi corazón y a mi historia sobre hielo. Ver que el sitio que más feliz me ha hecho ahora recoge el dolor y la tristeza de Madrid… Me chocó muchísimo saber que hasta mayo no vamos a poder patinar. También ver las noticias de mi padre y mi padrino. Fueron noticias que me atizaron muy duro hace unas semanas, pero bueno, vamos saliendo. De todo esto se recogen cosas muy bonitas, como que mi familia está muy unida y que están saliendo adelante, que se están apoyando los unos y los otros. Yo desde aquí lo que puedo hacer es cuidarme y permanecer positiva, y darles la seguridad de que estoy bien y no se tienen que preocupar a lo lejos. En ese sentido, Kirill me ha apoyado muchísimo. Tenernos el uno al otro pasando por esto, estás viendo otro tipo de trabajo en equipo.

«De todo esto se recogen cosas muy bonitas, como que mi familia está muy unida y que están saliendo adelante, que se están apoyando los unos y los otros»

¿Qué siente cuando ve las imágenes de los aplausos a los sanitarios?

Se me ponen los pelos de punta. Tengo amigas enfermeras, médicos y gente dentro del mundo sanitario. Es una pasada ver cómo de verdad todo su trabajo se reconoce de esta manera, que es la manera más del corazón y más genuina, con un aplauso que dice ‘Ole vosotros, vuestro tiempo y vuestro esfuerzo y todo el trabajo que estáis sacando y el riesgo para estar salvando vidas’. 

Aquí no se estaban tomando esas iniciativas, porque no eran conscientes de la situación del mismo modo que en España. Aquí el presidente dio vacaciones pagadas. Recomendó quedarse en casa, pero la gente hizo de todo. Hay gente que sí se dio cuenta que sigue las noticias del mundo y está al tanto de todo, y ha visto la potencia que tiene este virus para propagarse y exterminar todo lo que toca. Ellos sí se protegen, pero otros no. 

Con más de 18 mil infectados por COVID y cerca de 150 muertos, la policía rusa ha empezado a vigilar los accesos a Moscú para evitar desplazamientos innecesarios. Desde el miércoles la mayoría necesitará un permiso especial para ir a trabajar o al médico @telediario_tve

Hasta hace unos días estaban abiertos los supermercados y farmacias, pero también los locales de bebidas alcohólicas, que no son de primera necesidad. A nada que había un sitio que venden café, estaba abierto. No lo tenían asimilado de la misma forma que en otros países como España. No sé cómo van a controlar la curva. Es verdad que no habían tenido tantos casos, pero la progresión de positivos en los últimos días ha ido en ascenso de manera increíble, de 700 o 1.400 al día… y ayer 2.500.

¿Han tardado mucho en tomar medidas más fuertes, entonces?

Viendo cómo ha evolucionado en otros países, pasarse de precavido es mejor que quedarse corto. Incluso el metro seguía abierto hace unos días. Que mueve gente que es una barbaridad. Yo, pensando en cómo lo han pasado en España, hubiera tirado por plantar medidas más fuertes antes. No sé si no quisieron ser alarmistas o quisieron proteger otros empleos y otras facetas de la sociedad. No estoy dentro y no sé todos los datos para poder explicar algo en claro. Pero yo creo que este virus sólo lo frena la cuarentena, el aislamiento.

¿Le ha dado por aficiones que no hacía antes, como pintar, arreglar muebles o algo así?

He pasado por todo, la verdad. Me ha dado por ponerme a estudiar, a leer muchísimo. Me pongo a leer y cuando me quiero dar cuenta, ha acabado el día (risas). Como estoy sola, entre que me cocino, recojo, hago las cuatro cosas de casa… Te lo tomas con calma y a lo mejor lo que antes hacía en una tarde del fin de semana, ahora igual me tiro todo el día haciéndolo porque vas con tranquilidad de tener el tiempo. Zoom, la app de moda para las videoconferencias, investigada por sus problemas de privacidad

Hablo todo lo que puedo con amigos y familia, y eso lo agradezco un montón. En el fondo, yo vivo aislada de mi gente desde que vivo fuera, porque vivo aquí desde 2016. Mis amigas tienen su vida en España, y antes no estaban tan abiertas para hacer Zoom cada dos días o hacer Skype, porque antes la única que estaba fuera era yo. En ese sentido, lo estoy agradeciendo un montón. Me siento más conectada con ellas. Ahora me veo todos los conciertos por instagram posibles, escuchando podcasts… Eso me hace sentirme más acompañada y combatir la soledad que puede aparecer.

¿Ha quemado Netflix, Amazon o alguna plataforma con alguna serie?

Puff, sí: La Casa de Papel voló. Fue darle al play y no parar. Me enganchó muchísimo, porque la pillé con muchas ganas, como mucha gente. El final de la temporada anterior se quedó muy abierto y esta la enganché fuerte. Es el hecho de tener mucho tiempo y decir ‘mira, la veo entera’. Estoy también viendo muchas películas que no había tenido tiempo de ver en el cine, como ‘Parásitos’, ‘Joker’, ‘Dolor y Gloria’… esas que luego ves en las grandes galas del cine. Estoy dedicando el tiempo a eso. También hice un ‘upgrade’ de mi casa, porque tenía la tele en el suelo y un mueble de Ikea sin montar (risas), así que ahora ya puedo ver la tele a una distancia normal y sin romperme el cuello de mirar abajo. Mi casa ya parece otra.

¿Qué es lo primero que hará cuando salga?

Salir a correr. Me apetece una barbaridad. Salir a correr al sol hasta que me duelan las pestañas. Cansarme. Y de tiempo: como si estoy dos horas. Darme un paseo largo por la ciudad, meterme en un museo y perderme toda la tarde… Son tantas cosas, que daba tanto por hecho y ahora lo echo de menos.

¿Un mensaje de optimismo desde la fría Rusia?

En mi experiencia como deportista de equipo, mi mensaje va enfocado a dar muchos ánimos que sienten que esto está pudiendo con ellos. Que no se sientan desesperados y que valoren el momento de cambio social. No estamos solos. Esto en equipo es la mejor manera de tener de mover montañas y salir adelante. Esto es algo temporal, no es para siempre. Si pueden aprovechar a valorar de verdad lo que hay, hacer un trabajo de introspección, qué se echa de menos, qué le daremos prioridad cuando salgamos de esto… Podemos salir enriquecidos todos y el cambio se vea materializado en eso. Que nos ayude a tomar decisiones más claras en un futuro y todo enfocado a valorar las cosas por lo que son y no esperar a que nos encierren de nuevo para darle la importancia que tienen.